En un mundo cada vez más interconectado, la expansión de servicios bancarios móviles y el desarrollo de políticas públicas orientadas al acceso digital están transformando la vida de millones de personas. México ha experimentado avances significativos en inclusión financiera, apoyados por la digitalización y estrategias multisectoriales que buscan reducir brechas sociales y económicas.
Este artículo ofrece un panorama completo sobre las tendencias actuales, las políticas implementadas, las herramientas digitales más innovadoras, los beneficios sociales y económicos, así como los desafíos pendientes y recomendaciones para consolidar un sistema financiero verdaderamente inclusivo.
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 80.9% de los hombres y el 72.8% de las mujeres entre 15 y 70 años poseen al menos un producto financiero básico como cuenta de ahorro, crédito, seguro o afore. Esto implica un incremento de 8.7 puntos porcentuales desde 2021.
La contratación de productos vía internet y aplicaciones no bancarias creció 7.6 puntos porcentuales en el mismo periodo, reflejando un claro avance en la digitalización del sector. Además, el Informe de Inclusión Financiera de abril de 2025 destaca que entre julio y diciembre de 2024 se sumaron 1.3 millones de nuevos deudores netos, superando cifras de periodos anteriores y mostrando una mayor confianza en el crédito.
Las autoridades mexicanas, con el respaldo de organismos internacionales como el Banco Mundial, han enfocado esfuerzos en la colaboración multisectorial estratégica. Reguladores financieros, empresas de telecomunicaciones y entidades educativas trabajan juntos para diseñar e implementar:
Paralelamente, en España y otros países europeos se ha invertido en infraestructura de banda ancha y conectividad móvil, demostrando que la eliminación de barreras digitales es clave para maximizar el impacto social.
Las soluciones tecnológicas han redefinido la forma en que las personas interactúan con sus finanzas. Entre las más destacadas se encuentran:
Un ejemplo inspirador se da en comunidades rurales, donde operadoras móviles y bancos colaboran para ofrecer kioscos digitales. Estos puntos de atención permiten:
La inclusión financiera no sólo es un motor de equidad, sino también de desarrollo. Algunos beneficios clave incluyen:
Además, un estudio de ESRU-EMOVI 2023 revela que quienes viven en entornos con mayor acceso financiero tienen hasta 3.3 veces más probabilidad de mejorar su nivel socioeconómico a lo largo de cinco años.
A pesar de los avances, persisten brechas de género y disparidades territoriales. Las mujeres y las zonas rurales siguen rezagadas en comparación con los hombres y las ciudades. Para garantizar un progreso sostenible se requiere:
La colaboración público-privada debe intensificarse, creando mecanismos de evaluación continua que permitan ajustar políticas y productos a las necesidades reales de la población.
En conclusión, la inclusión financiera a través del acceso digital representa una oportunidad única para transformar vidas y comunidades. Los avances registrados en México y en otras naciones demuestran que una combinación de voluntad política, innovación tecnológica y capacitación ciudadana puede cerrar brechas históricas y construir un futuro más próspero para todos.
Referencias